·
La reducción de riesgos se construye en la
medida que se aplican las medidas preventivas
MEXICALI, B. C. A 23 DE MAYO DE 2012.- Integrantes de la Asociación Nacional de
Comunicadores de Prensa, Radio y Televisión recibieron curso básico de
capacitación sobre sismología y la
situación que enfrenta la población de Mexicali y su valle ante posibles
movimientos telúricos.
El maestro Luis Mendoza Garcilazo, asesor de la
Secretaría General de Gobierno y también investigador el Cicese impartió la
charla a la Asociación de Periodistas coordinada por Jorge Gutiérrez.
En su exposición, el sismólogo destacó que la península
de Baja California tiene cinco millones de años en constante movimiento hacia
el noroeste y que con el paso del tiempo
los estudios han permitido ubicar a la zona de Baja California en el límite de
interacción de dos placas: La Pacífico y
la Americana.
Detalló que en los análisis históricos de sismicidad, la
Ciudad de Mexicali cuenta con mayor
registro de movimientos telúricos, sin embargo destacó que eso no implica que en otras ciudades como
Ensenada o Tijuana pueda presentarse un movimiento sísmico de consideración.
Ante la inquietud de los periodistas, expuso que un
terremoto no implica sólo la explosión de energía en un punto, sino la propagación
de una serie de rupturas a lo largo de una falla, destacando la importancia de
la distancia en que nos encontremos con respecto al epicentro.
“Es importante concientizar a la población de
Mexicali, que está asentada a distancia cercana de la falla Imperial, Cerro
Prieto, Laguna Salada y Cucapáh y a una distancia media de la falla San Andrés,
San Jacinto y Elsinore. A diferencia de los temblores de la ciudad de
México, el origen aquí se da unos cuantos kilómetros y eso nos da del orden de
5 segundos para reaccionar”, explicó.
Mendoza Garcilazo expuso que las consecuencias o daños
mayores de los temblores no son solo producto del movimiento sísmico, sino
también las acciones humanas, de ahí la necesidad de tomar este asunto con la
responsabilidad debida.
“Por ejemplo, si un padre coloca el televisor
de su hija en un lugar alto como una
vitrina o el refrigerador, al ocurrir un movimiento puede haber un accidente, y
la culpa no es la naturaleza sino del padre que no previno este tipo de
situaciones cuando vivimos en zona sísmica”, dijo.
Otro punto que destacó fueron los tipos de suelo que
existen en Mexicali. Suelos como arenas
y arcillas en capas sedimentarias del orden de miles de metros producen un
efecto en la amplificación de las ondas que viajan por la superficie y son
responsables de muchos daños.
En el caso del valle de Mexicali donde el suelo tiene
combinación agua y arena, el impacto de las ondas es mucho mayor por la baja
velocidad de propagación de las ondas superficiales.
Ante las inquietudes de los periodistas, comentó
necesario el aumentar el trabajo conjunto de todos los sectores de la sociedad
para reducir riesgos incluyendo, comunidades, legisladores, empresarios
constructores, académicos y sociedad en general.